Los trileros del gas se consolidan en Canarias

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Fátima Campos (Miembro de Muévete por el clima y de la Asamblea Ciudadana contra el gas en Gran Canaria).

El Gobierno de Canarias lleva empecinado muchos años con el gas natural fósil como elemento imprescindible para mejorar su mix-eléctrico; son muchos planes energéticos baldíos (PECAN 1986, PECAN 1989, PECAN 2002, PECAN 2007, e informes de seguimiento 2008 y 2009) y mientras tanto, por una cosa o por otra, -el famoso caso Eólico incluido- seguimos dependiendo básicamente de la importación de crudo. La producción de energías renovables está muy por debajo del potencial del territorio, y siguen proponiendo un objetivo del 20% de penetración de renovables, como si se tratara de un reto a la altura de nuestras oportunidades.

En el último Anuario energético de Canarias 2016, siguen sin aparecer energías propias de las islas, la geotérmica o la undimotriz; y la biodigestión anaerobia como fuente de producción de gas natural local, ni se menciona. Por alguna razón, seguro que existe, renuncian al potencial de fuentes renovables, para insistir en imponer el gas natural fósil como fuente de energía de transición; vaya eufemismo, parece que no quieren escuchar la Estrategias Europeas para 2050, y lo que significa la descarbonización de las economías.

La combustión ya no es la solución, el hecho de “cocinar” las emisiones de gases de efecto invernadero, vinculadas al gas natural fósil, para insistir que contamina menos, es poco ambicioso y oculta un negocio opaco de intereses plutocráticos: Quiénes son los beneficiarios de GASCAN, para qué una inversión en infraestructuras gasísticas en Canarias, cuando supone un ejemplo más de obsolescencia programada: “No será posible defender el gas como combustible limpio más allá de 2030”, Jonathan Stern, del Instituto de Estudios de Energía de Oxford, algo sabrá del tema.

En las islas existe una oposición activa al desatino que propone el Gobierno autonómico, no sólo el Cabildo de Gran Canaria, con Antonio Morales al frente, como si del sastrecillo valiente se tratara; el único que defiende desde hace años la improcedencia de consolidar la dependencia energética del exterior, cuando podemos fomentar nuestra soberanía aprovechando la diversidad de fuentes renovables que desaprovechamos sin complejos.

Más aún, lo que está en juego es un Cambio de Modelo Energético, donde se descentralice la producción, para democratizar el acceso a la energía sin depender de los oligopolios de la energía; y sí, salen las cuentas. Ya la isla de La Palma ha firmado el Manifiesto del Electrón, donde todas las corporaciones locales se comprometen a maximizar sus recursos propios evitando, en lo posible la dependencia del exterior.

¿A qué sostenibilidad se refiere el Gobierno canario?, ¿a las inversiones jugosas que dejarán gasoductos inútiles en un territorio que no los necesita? No queremos aportaciones de capital que consoliden nuestra dependencia y retrasen la oportunidad de ser un laboratorio de ideas, único en el mundo, donde convivan todas las fuentes renovables, aportando valor a la transición a un modelo más justo, solidario y resiliente. Ya está bien de argumentar que perdemos inversiones, vivir de subvenciones que no necesitamos, nos condena a renunciar al empoderamiento de esta sociedad.