A un año de la fecha límite de transposición de la Directiva de productos de plástico de un solo uso

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La contaminación por plásticos en los océanos del mundo representa una creciente amenaza para la vida marina. La adopción de la Directiva sobre el Plásticos de un solo uso por la Unión Europea en 2019 representó un paso ambicioso para deshacerse de los diez elementos más contaminantes que se encuentran en las playas europeas. Sin embargo, un año después de la entrada en vigor de la directiva, la transposición de la Directiva a la legislación nacional se ha estancado en la mayoría de los países europeos. Además, la crisis del coronavirus ha provocado un dramático aumento en el uso y el desecho de plásticos de un solo uso.

«La falta de comunicación a nivel nacional para explicar que los envases de alimentos reutilizables, las botellas de agua o las tazas de café, son tan seguros como el plástico de un solo uso tuvo un alto precio. Como resultado, los desechos y la basura de plástico aumentaron. Esto intensifica la urgencia de hacer frente a la contaminación procedente de los plásticos desechables», dice Frédérique Mongodin, Oficial Superior de Política sobre Desechos Marinos de Seas At Risk, coalición de la que forma parte Ecologistas en Acción.

Más de 100 científicos y científicas emitieron recientemente una declaración conjunta para disipar las dudas sobre la seguridad de los envases de plástico reutilizables durante la pandemia, refutando los argumentos erróneos de la industria del plástico, que promovió oportunamente los plásticos de un solo uso como la forma más segura de proteger nuestra salud contra la COVID-19.

«Ha llegado el momento de hacer sonar la campana de alarma y pedir a los gobiernos nacionales que asuman sus responsabilidades. Sólo medidas eficaces para reducir los plásticos de un solo uso sobre el terreno, apoyadas por una fuerte responsabilidad de la comunidad empresarial, ayudarán a resolver la contaminación de los plásticos», añadió Frédérique Mongodin.

Los miembros nacionales y los asociados de Seas At Risk están preocupados por el estado de los mares europeos y por la lenta reacción de los gobiernos nacionales. Los ambiciosos objetivos de reducción del consumo de envases de alimentos y vasos de bebidas -resultantes de la aplicación de la Directiva sobre plásticos de un solo uso- son un elemento fundamental del Manifiesto Azul, la hoja de ruta apoyada por más de 100 ONG que establece medidas concretas para lograr un océano limpio y saludable para 2030.

En el Estado español

En España, se introdujo una legislación pionera para prohibir una serie de artículos de uso único en algunas regiones precursoras, como las Islas Baleares y Navarra, mucho antes de la entrada en vigor de la legislación europea. Por otra parte, el proceso de transposición de la directiva de la UE al paquete de economía circular nacional acaba de comenzar.

«Ojalá España tuviera el mismo sentido de urgencia que algunas de sus comunidades autónomas para afrontar la batalla del plástico de un solo uso. Las Islas Baleares no esperaron a una ley de la UE para prohibir los vasos y platos de plástico desechables, o los bastoncillos de algodón», dice Tania Montoto, portavoz del área marina de Ecologistas en Acción.

«La propuesta del gobierno español para abordar el tema de los plásticos desechables va en la dirección correcta, pero no es tan ambiciosa como esperábamos», coincide Ana Gutiérrez Dewar, Directora de Relaciones Políticas e Interinstitucionales de Retorna. «España debería aspirar a objetivos más altos de prevención de residuos: una reducción del 15 % para 2023, en comparación con las cifras de 2010, no es suficiente. Una reducción del 30 % en el mismo plazo sería un objetivo mejor», explica Gutiérrez Dewar. «Si España se toma en serio una transición ecológica en la que no se desperdicie ningún recurso, se deben establecer ahora sistemas de depósito y devolución».

Las ONG ecologistas españolas han unido sus fuerzas para pedir al Secretario de Estado de Medio Ambiente español, Hugo Morán, que establezca objetivos elevados de reutilización, facilite el acceso a fuentes de agua potable de calidad e introduzca medidas eficaces de reducción del consumo.