Los colectivos de la red de Canarias Tiene un Límite hacen un llamamiento a participar masivamente en la huelga general y la movilización convocada para el próximo 11 de noviembre por el derecho a la vivienda. Para ello, se pospondrán las manifestaciones por la moratoria turística que había previstas para noviembre.

La vivienda es uno de los principales problemas que enfrenta Canarias y que afecta de manera directa a la vida de las personas y a un territorio limitado y fragmentado que no aguanta más malas decisiones políticas. Mientras el precio de la vivienda ha subido un 100% en la última década, los salarios solo se han incrementado un 16,8%. La situación de la vivienda afecta a la salud, las redes familiares y de amistad, el derecho al trabajo y a la calidad de vida. Tener personas al margen de este derecho básico en Canarias nos retrata como sociedad.

El derecho a la vivienda en Canarias choca frontalmente con una industria turística que ha superado todos los límites y la capacidad de carga del territorio y los recursos, generando una rápida degradación de la calidad de vida en las islas.

Canarias tiene particularidades tanto geográficas como legislativas. Un claro ejemplo es la Ley de Islas Verdes, una norma que permite construir alojamientos turísticos sobre suelo rústico en La Gomera, El Hierro y La Palma, eliminando valioso suelo agrícola para ponerlo al servicio del turismo. Eso sí, solo alojamientos turísticos. Casas para vivir, no.

Apoyamos la huelga, y queremos que el debate se centre en lo que ocurre aquí y en las soluciones que necesita Canarias, un territorio insular con suelo escaso y una economía volcada en el turismo. Por eso planteamos, entre otras, las medidas recogidas por Canarias Palante para un cambio de modelo, que consideramos el punto de partida mínimo:

  • Prohibir la compra de vivienda por parte de empresas (sociedades, fondos de inversión, fondos buitre y sociedades patrimoniales), con independencia de su origen. Se exceptúan las entidades públicas y las entidades sin ánimo de lucro dedicadas a vivienda social.
  • Limitar la compra de vivienda y suelo por parte de personas no residentes, exigiendo un mínimo de diez años de residencia continuada. La vivienda es un derecho y una necesidad, no un activo de inversión.
  • Reducir significativamente el número de viviendas vacacionales: prohibición en zonas residenciales, límites por barrio, edificio y propietario o propietaria, y licencias temporales y revisables. Todo ello con un cuerpo de inspección propio que vigile y sancione la actividad ilegal, porque limitar sin inspeccionar no sirve de nada.
  • Expropiar, mediante justiprecio, las viviendas vacías de grandes tenedores y fondos de inversión e incorporarlas de forma permanente al parque público de alquiler social.
  • Movilizar las 211.000 viviendas vacías ya existentes en vez de construir nuevas: las islas son un territorio limitado donde el suelo es un recurso escaso. Gravar la vivienda vacía e incentivar el alquiler de larga duración podrían hacer que muchas pasaran al mercado.
  • Ampliación de la vivienda pública sin ocupar más territorio: compra pública de edificios a medio construir, conversión de hoteles y apartamentos turísticos obsoletos en vivienda pública, rehabilitación de edificios deteriorados y de antiguos bloques de vivienda de protección oficial e incorporación de todas estas viviendas al parque público de manera permanente.
  • Moratoria turística para proteger el derecho a la vivienda: el crecimiento turístico tensiona la vivienda y aumenta la competencia por el suelo. Canarias no puede crecer infinitamente: debemos decrecer en turismo para crecer en calidad de vida, medio ambiente y cultura. Y eso implica no tener que vivir con miedo a quedarse sin casa.

Estas medidas no son las únicas, pero atacan la raíz del problema: que la vivienda se haya convertido en un producto de inversión, en una pieza más de la industria turística o en un objeto de deseo para personas que no las habitan. Sin ellas, la crisis habitacional seguirá desplazando a la población canaria.

Desde Canarias Tiene un Límite animamos a toda la ciudadanía a sumarse a la huelga y a la movilización del 11 de noviembre y a convertirla en una exigencia clara: poner límites al modelo que expulsa a la gente de su tierra.

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