Las Palmas de Gran Canaria no se Vende

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Miles de personas han salido este fin de semana a las calles en ocho ciudades del Estado para defender el derecho a la ciudad y protestar contra la especulación, la turistificación y la mercantilización.

En Las Palmas de Gran Canaria, decenas de personas han asistido a la convocatoria, que ha salido de la Plaza de Saulo Torón. Desde allí, por la Avenida de Las Canteras, se han manifestado con pijamas, almohadas y maletas, hasta la Plaza del Pilar.

Razones para protestar contra la turistificación sin límites y sus consecuencias
La industria turística no ha tenido piedad con un territorio frágil y limitado como el nuestro. Cada vez se evidencia de forma más clara las contradicciones que genera el monocultivo turístico y su fracaso desde la justicia económica, ambiental y social. Nos hemos acostumbrado a un relato oficial que presume, día tras día, de los supuestos beneficios del turismo de masas, apoyado en cifras millonarias de llegadas de turistas y ganancias económicas.

 

Este entusiasmo con el que se anuncia que Canarias ha pasado de 10 a casi 16 millones de turistas en ocho años, o que el gasto turístico alcanzó alrededor de 18.000 mil millones de euros en 2017, contrasta dura y fríamente con la realidad. Una realidad que refleja cifras de desempleo alarmantes, precariedad laboral o índices de desigualdad y pobreza obscenos.

Una nueva realidad en la que la insaciable industria turística, bajo el disfraz de economía colaborativa, coloniza nuestros espacios de vida, comunes y privados, con la irrupción del alquiler vacacional. Una realidad que deja sin hogar a cientos de personas al poner sus viviendas al servicio del turismo y que deja, incluso, sin trabajo a otras, reduciendo el derecho a la vivienda a un imposible. La subida de los alquileres fomenta la gentrificación, que a su vez fulmina al comercio tradicional en favor de terrazas y tiendas de recuerdos, que mercantiliza, banaliza y pervierte la vecindad, la cultura, la identidad, el patrimonio y que expulsa, en definitiva, a la población de sus barrios.

Por todo ello nos sumamos a la reivindicación, bajo el lema nuestras ciudades #NoSeVenden, que aúna diferentes luchas que, en definitiva, tienen como objetivo construir ciudades y espacios que merezcan la pena ser vividas por sus habitantes, y que no se vendan al monocultivo de la industria turística.

Tratamos de denunciar con esta protesta la gentrificación y la inserción del turismo masivo en los barrios, los desahucios, el desplazamiento de la población ante la subida de los alquileres, la precariedad y el expolio de los servicios públicos y los derechos sociales que se produce en una economía basada en el monocultivo del turismo.

De este modo, bajo el lema de que “las ciudades #NoSeVenden”, nos movilizamos en Las Palmas de Gran Canaria en coordinación con decenas de organizaciones que luchan contra la mercantilización de las ciudades y los territorios.

Apostamos por nuevas formas culturales, sociales y hábitos de consumo que aspiren a modelos de territorios verdaderamente #sostenibles. Hay que recuperar las ciudades para la #gente, aspiramos a ciudades más “vivibles” que necesitan formas de urbanismo amable y derechos ciudadanos.”

Un Barrio para Vivir - Sindicato de Inquilinas - Ben Magec-Ecologistas en Acción