LA PLATAFORMA SALVAR AGAETE DENUNCIA LA DESTRUCCIÓN DEL BARRANCO DE GUAYEDRA

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Las obras de la segunda fase de la Carretera de la Aldea no han servido para compatibilizar la seguridad con la conservación ambiental y paisajística del oeste de la isla de Gran Canaria

El enorme impacto de la segunda fase de la carretera Agaete-La Aldea ya es claramente visible en el paisaje del municipio de Agaete. Después de las obras hechas sin licencia para la instalación de los polvorines, el innecesario movimiento de tierras para la instalación de las oficinas de la UTE, los grandes desmontes para la construcción de los túneles de Faneque y el viaducto que sepultará El Risco, todo dentro del parque Natural de Tamadaba. Ahora le toca el turno al barranco de Guayedra.

El jueves 11 de febrero de 2021 las máquinas comenzaron a realizar grandes desmontes y movimientos de tierra en el Valle de Guayedra, uno de los paisajes de mayor interés paisajístico, ambiental e histórico de Gran Canaria. Desde Salvar Agaete muestran su preocupación por el avance de unas obras con antecedentes ya demostrados de incumplimiento de los condicionantes ambientales. Desde la plataforma afirman que “en la primera fase se hizo la vista gorda en el seguimiento ambiental, al igual que se está haciendo ahora”.

Para Salvar Agaete la seguridad no debe estar reñida con la conservación ambiental dentro de un espacio declarado Parque Natural e integrado en la Red Natura 2000 europea por sus valores ecológicos. “Con los casi 18 millones de euros que cuesta cada kilómetro de esta gran infraestructura se podría haber llegado a una opción de ingeniería que sin comprometer la seguridad de la carretera no supusiera el atentado sobre el Parque Natural de Tamadaba al que estamos asistiendo en la actualidad, basta con dar un paseo en coche hasta la Aldea para comprobarlo”.

En este sentido señalan al Gobierno de Canarias como promotor y al resto de administraciones (ayuntamientos de La Aldea y Agaete y Cabildo de Gran Canaria) como cómplices de uno de los mayores atentados ambientales y paisajísticos de la historia de la isla.

“Esta segunda fase era la oportunidad para mejorar la seguridad de la vía y adaptarla a las características a un espacio de montaña de alta sensibilidad ecológica y paisajística, como se hace en lugares civilizados, y se ha convertido una vez más en carta blanca a las grandes empresas para la destrucción ambiental.”

“Nos preguntamos si el tráfico que soporta y que soportará esta carretera justifican la construcción de túneles dobles, dos carriles por sentido y viaductos de 80 metros de altura. El modelo sobredimensionado por el que se ha apostado genera para su construcción infinidad de actuaciones provisionales como pistas auxiliares, aparcamientos para maquinaria, desmontes, polvorines, lugares de oficina, etc. que producirán una alteración permanente e irreversible sobre el parque natural y sus valores, reconocidos por la legislación europea.”

Las desafortunadas obras en el Valle de Guayedra, que ya son visibles, ponen de manifiesto la falta de sensibilidad y compromiso por parte de todas las administraciones públicas de Gran Canaria con nuestro territorio y sus valores paisajísticos, naturales y culturales, que miran para otro lado ante la destrucción del Parque Natural de Tamadaba. Carreteras seguras sí, pero respetuosas con nuestra tierra.