CANARIAS INVADIDA: DE 480 MIL PLAZAS A 700 MIL PLAZAS TURÍSTICAS

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Asamblea Canaria por el Reparto de La Riqueza
Canarias, marzo de 2023

Un incremento a 23,3 millones de turistas anuales.

Según un estudio presentado en el Parlamento Canario el pasado mes de diciembre por el propio José Antonio Valbuena, consejero de Transición Ecológica, Planificación Territorial y Lucha contra el Cambio Climático del Gobierno de Canarias, se determinaba que de desarrollarse todo el suelo turístico presente en los planes generales se pasaría de una capacidad de 480 mil plazas turísticas en las islas a las 700 mil, para poder albergar hasta 23,3 millones de turistas, elevando la población que habita el Archipiélago hasta llegar a las 2’8 millones de personas. El propio consejero de Transición Ecológica expresaba en su comparecencia la insostenibilidad para las islas de llegar a esas cifras y reconoció lo que venimos denunciando desde hace tiempo, que el aumento del turismo no implica un aumento de la riqueza, a pesar de la total apuesta de su gobierno por perpetuar nuestra total dependencia económica del sector, apostando y defendiendo en la práctica por el crecimiento y la impunidad de la industria en nuestro país.

La certeza de que el impacto del turismo en las islas supone la devastación del territorio y es generador de precariedad laboral y desigualdad social es algo asumido por una parte cada vez más importante de la población canaria. También crece un sentimiento de canariedad como reacción al hecho de que la industria turística prospere en el Archipiélago gracias a un sistema colonial basado en el monocultivo (en este caso de plazas turísticas) que beneficia al capital extranjero y las oligarquías locales, relegando la población a ser mano de obra barata y servil en un sistema fuertemente dependiente del exterior y del papel que nos han asignado el actual estado español y la Unión Europea. Del mismo modo la presión del turismo sobre las condiciones de vida de quienes vivimos en Canarias, sobre la cultura, el patrimonio y el territorio que forman nuestra identidad, provocan cada día un mayor rechazo ante la invasión/neocolonización turística que venimos sufriendo.

Así las cosas denunciamos la falta de alternativas de nuestros gobernantes y su apuesta decidida por el crecimiento turístico. Así lo demuestran sus discursos triunfalistas en la última edición de FITUR (Feria Internacional de Turismo), incrementando su gasto en promoción turística, diseñando planes para atraer turismo de larga estancia, pidiendo la exención de la tasa por emisiones de los vuelos a Canarias, subvencionando a las empresas del sector… Por si fuera poco, comprobamos como los planes de ordenación, las declaraciones de obras de interés público, los informes a medida y todo tipo de irregularidades administrativas siguen posibilitando proyectos turísticos a todas luces insostenibles como el Hotel en La Tejita o el Proyecto Cuna del Alma, por mencionar sólo dos de los más recientes. Nada nos hace pensar que ninguna de nuestras instituciones o partidos políticos ponga freno al crecimiento turístico, a pesar del lavado de cara que en esta campaña electoral comienzan a hacer, sabedoras como son del malestar de la población que no resistimos más las altísimas cotas de precariedad, pobreza y exclusión social que padecemos, siendo expulsadas de nuestros barrios que día a día son invadidos por negocios turísticos que utilizan nuestras viviendas para la especulación, y que suben los precios de los alquileres haciéndolos inalcanzables a nuestros bolsillos. Ni siquiera los barrios más empobrecidos se libran de esta oleada de viviendas vacacionales, encontrándonos con turistas en todo tipo de pisos y residencias y viendo como cada día nuestras vecinas son expulsadas de sus casas y de sus lugares de origen y residencia. Una invasión en toda regla que nos obliga a emigrar y malvivir en nuestra propia tierra.

Que no nos vuelvan a engañar. Nuestra miseria nace de sus privilegios, de sus tramas de corrupción como vemos cada día en los informativos. Viven de nuestra pobreza y de vender nuestros recursos y nuestro suelo al mejor postor. Salgamos a la calle, defendamos lo que es nuestro. Comencemos a organizar desde abajo otras formas de sostener la vida, otra economía cada vez menos dependiente de su sistema fracasado y desigual. El Turismo es Colonialismo. Tú no vives del Turismo, El Turismo vive de Ti.