DÍA DEL MEDIO AMBIENTE; MUCHO POR LO QUE LUCHAR EN CANARIAS

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Desde la Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción queremos aprovechar este Día Mundial del Medio Ambiente para denunciar el desprecio absoluto que el Gobierno de Canarias y gran parte de las administraciones públicas han mostrado por salvaguardar los ecosistemas, el territorio y la biodiversidad de las islas.

La mala gestión de las instituciones canarias en asuntos medioambientales ha sido constante durante décadas y objeto de luchas, reivindicaciones y movilizaciones sociales. Temas tan urgentes como la vigilancia y protección de los espacios naturales protegidos, los vertidos al litoral de aguas sin depurar, la gestión de los residuos, los vertederos ilegales, la implantación de un modelo energético sostenible, la movilidad o la destrucción del territorio, entre otros, son algunos de los asuntos pendientes que parecen no ser nunca una prioridad para los ejecutivos autonómicos. Hoy volvemos a señalar una vez más la necesidad de tomarse en serio la crisis climática y los retos medioambientales a los que se enfrentan las islas.

La degradación del suelo y del territorio a causa de la sobreurbanización y a la apuesta por las grandes infraestructuras, que responden a intereses privados y no al interés general, es una problemática demasiado habitual en las islas. Macroproyectos que no se ajustan a la realidad del archipiélago y que perpetúan un modelo desarrollista e insostenible que depreda de manera irreversible nuestros ecosistemas. En muchos casos, estos proyectos ni siquiera tienen una utilidad real o mejoran el desarrollo económico de la zona, como se argumenta en defensa de su ejecución. Pese a ello, las instituciones canarias fomentan y defienden estos proyectos especulativos, entre los que podemos destacar el puerto de Granadilla (Tenerife) y el de Tazacorte (La Palma), ambos sin uso en la actualidad, así como los trenes proyectados en Gran Canaria y Tenerife.

Otras infraestructuras que degradan también el territorio insular y sobreexplotan nuestros recursos son las asociadas a la actividad turística, con enormes proyectos en espacios naturales que hacen además un uso irresponsable de bienes tan escasos como el agua. Ejemplo de este tipo de proyectos son Cuna del Alma, La Tejita o el Circuito del Motor, todos en Tenerife y en ejecución actualmente pese a las numerosas irregularidades que se han constatado. En La Palma, macroproyectos como el campo de Golf y villas de lujo en La Pavona o el balneario Dichosa Wellness Clinic se declararon de interés insular, pese a ser proyectos privados y en medio de la intensa crisis hídrica que afecta a las islas. La “ciudad del cine” Dreamland, también declarada de interés insular por parte del Cabildo de Gran Canaria, ocupará más de 100.000 metros cuadrados en Telde, mientras que en el sur de la isla Lopesan tiene luz verde para construir un nuevo hotel de 5 estrellas. En Lanzarote acaba de iniciarse, en la costa de Arrecife, la construcción de dos nuevas terminales enfocadas a incrementar la llegada de cruceros, mientras que el Gobierno canario aprobó también un nuevo hotel en la isla. En Fuerteventura, un hotel con orden de demolición y que ocupa un espacio natural con hasta cuatro figuras de protección, el RIU Oliva Beach de las Dunas de Corralejo, ha evidenciado nuevamente el posicionamiento de las instituciones insulares a favor del interés privado y no del general, negándose a esta orden de derribo y defendiendo públicamente la permanencia del hotel, en una isla donde también acaba de aprobarse la construcción de un nuevo establecimiento hotelero. Sobre los suelos que aún no están construidos, independientemente de su calidad ambiental o de su peso simbólico para el ideario colectivo, pesa la amenaza de la creación de hoteles, villas de lujo, campos de golf o macroproyectos de energías renovables que ocupan suelo agrícola, muchas veces avalados por la declaración y la perversión del ”interés insular“, excusa que con la aprobación de la ley del suelo permite disfrazar de inversiones buenas para el conjunto de la ciudadanía los proyectos dirigidos al lucro privado.

Canarias, como territorio insular situado en la región subtropical al occidente de África es, según el IPCC, el panel de expertos sobre cambio climático, “especialmente vulnerable” a sus impactos. Pese a ello, ha desarrollado un modelo económico muy dependiente del petróleo y del exterior, tanto de la importación de materiales y turistas, como de la absorción de nuestros residuos. El archipiélago requeriría hasta 27 veces su superficie para mantener el nivel de vida actual, lo que resulta absolutamente desorbitado, insostenible e incoherente con las acciones necesarias frente al cambio climático. Debemos reorientar nuestro modelo de desarrollo para reducir estas dependencias, minimizar en general el consumo energético para que sea viable, apostando por un modelo energético basado en fuentes renovables que garantice el menor impacto medioambiental y la calidad de vida de las personas. En cambio, el modelo actual continúa perpetuando el viejo modelo del desarrollo insostenible, infraestructuras faraónicas en manos de grandes empresas, ocupando el escaso suelo disponible y ocasionando impactos medioambientales significativos. Es necesario apostar de manera urgente por políticas de protección y conservación del medio natural y el apoyo decidido al sector primario, prioritariamente orientado al consumo local y la mejora de las cuotas de soberanía alimentaria.

La calidad del aire en las islas presenta también valores preocupantes. Las causas principales de este nefasto indicador son las emisiones y gases contaminantes que vierten las centrales térmicas del archipiélago, así como el tráfico rodado, aéreo y marítimo. Canarias tiene una de las tasas más altas de vehículos por habitante del Estado. Urge una política valiente que sea capaz de plantar cara al lobby del sector automovilístico, dejando de apostar por más carreteras y por el vehículo privado y favoreciendo al transporte público colectivo, a la bicicleta y al peatón, que es la única forma de atajar este grave problema de salud pública que provoca miles de muertes prematuras cada año. También es necesario promover el ahorro energético, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, cerrar las centrales térmicas de combustibles fósiles, penalizar el diésel, reducir el uso del avión, designar un área de control de las emisiones del transporte marítimo en el Atlántico Noreste, y una moratoria de las nuevas macro granjas ganaderas.

La sociedad canaria ha expresado en numerosas ocasiones su rechazo al modelo actual de las islas, la más reciente el pasado 20 de abril, donde más de 200.000 personas salieron a la calle para gritar que “Canarias tiene un límite” y reclamar un cambio de modelo económico y social, que proteja nuestro territorio y cuide de quienes lo habitamos. Sin embargo, el Gobierno y las instituciones canarias siguen rechazando todas y cada una de las medidas que se proponen, fomentando, además, la continuidad del turismo masivo y de las nuevas infraestructuras asociadas a él.

En definitiva, para la Federación Ecologista Canaria Ben Magec-Ecologistas en Acción poco puede celebrarse en Canarias en este Día Mundial del Medio Ambiente dados los problemas identificados y las cifras que respaldan el desgaste del territorio y de la biodiversidad en el archipiélago. No obstante, lo que sí podemos celebrar es la cada vez mayor conciencia que vamos teniendo como sociedad, por delante de la de nuestra clase política y con las y los jóvenes a la cabeza, defendiendo la importancia de hacer frente a los grandes retos ambientales y climáticos de nuestro tiempo.

Canarias tiene un límite.